
Desayunos diarios
El primer alimento del día, base del desarrollo físico y cognitivo de cada niño.


Somos la Fundación Edward Camilo — Formando Vidas. Hace más de 15 años abrimos las puertas de nuestra sede en la Comuna 6 de Soacha para que ningún niño empiece el día con hambre. Hoy, con dos sedes en Soacha y vía Pandi, acompañamos a cientos de familias con alimento, educación y amor.
"Hay hambre que se calma con un plato. Y hay hambre que se calma con que alguien crea en ti. Aquí calmamos las dos."
Trabajamos de la mano con

Para muchos de nuestros niños, el desayuno que servimos cada mañana es la primera —y a veces única— comida del día.
Es ese pan, ese vaso de leche y esa fruta los que encienden su atención en el colegio, su ánimo para jugar y su confianza para creer que el mañana puede ser distinto. Por eso nuestro programa de desayunos es el corazón de la fundación: porque sin alimento no hay infancia, y sin infancia no hay futuro.


Cuando Sara tenía 4 años, su mamá la traía en brazos cada mañana porque no tenía con qué darle de comer. Pasaron los años y Sara aprendió a leer en la fundación, hizo amigos, recibió útiles, jugó, cantó, lloró y sanó. Hoy tiene 11 años, está en cuarto de primaria y nos dice con una sonrisa enorme:
"Cuando sea grande quiero ser profesora para enseñarles a otros niños como me enseñaron a mí."
Sara es una de las más de 1.000 historias que han pasado por nuestras puertas. Cada donación que recibimos es la razón por la que estas historias siguen escribiéndose.
Quiero ser parte de una historiaSoacha es uno de los municipios con mayor población vulnerable de Cundinamarca. En la Comuna 6, donde está nuestra sede principal, miles de niñas y niños crecen entre dificultades económicas, hogares fragmentados y falta de oportunidades. Nosotros respondemos con lo que tenemos: una cocina, unos cuadernos, unos voluntarios y un compromiso que no se cansa.
Cada plato servido es una declaración: esta infancia importa. Cada taller de refuerzo es un mensaje: aquí sí se puede aprender. Cada abrazo que damos en la puerta es una promesa: no estás solo.
Quince años de cocinar al amanecer, abrir las puertas y no soltarle la mano a ningún niño.
En un barrio de la Comuna 6 de Soacha, unas madres deciden que ningún niño del sector va a estudiar con hambre. Así nace la fundación.
Lo que empezó con 20 niños se vuelve una rutina diaria que reúne a más de un centenar de familias del barrio.
Llegan los cuadernos, los profesores voluntarios y las capacitaciones para padres y madres en pautas de crianza.
Cuando el mundo se detuvo, los desayunos se entregaron casa por casa. La comunidad sostuvo a la fundación, y la fundación sostuvo al barrio.
Abrimos una segunda sede en zona rural, llevando alimentación y acompañamiento a niños que caminan kilómetros para ir al colegio.
Citytv y otros medios cuentan nuestra historia. Sumamos aliados, voluntarios y donantes que creen, como nosotros, que esto vale la pena.
Si estás leyendo esto, probablemente nunca has visto a Sara, a Juan, a Daniela. Nunca has olido el chocolate caliente que sale de nuestra cocina a las 6 de la mañana, ni has visto los ojos de un niño cuando recibe su primer pan del día con las manos todavía frías.
Pero existen. Y hoy mismo —mientras tú lees— hay mamás haciendo cuentas para ver cómo mandar a sus hijos al colegio, hay abuelas criando solas, hay niños que aprendieron a aguantar el hambre en silencio porque "así toca".
Nosotros llevamos 15 años diciéndoles que no toca. Que sí hay un plato para ellos, que sí hay un lugar donde los esperan, que sí hay alguien que los va a llamar por su nombre y a abrazarlos cuando lleguen.
Por eso te escribimos esta carta — porque cada nueva mano hace este sueño más grande.
Tú puedes ser la razón por la que mañana hay desayuno.
Puedes aportar por transferencia o consignación a la cuenta oficial de la fundación. Cualquier monto suma — y mañana se convierte en desayuno.
Acompañamos al niño y a su familia con un modelo integral que atiende alimentación, educación, valores y juego.

El primer alimento del día, base del desarrollo físico y cognitivo de cada niño.

Tutorías y talleres de lectura, escritura y matemáticas para fortalecer lo aprendido en el colegio.

Capacitaciones a padres, madres y cuidadores en pautas de crianza y desarrollo emocional.

Espacios seguros para jugar, crear y aprender a convivir con respeto y alegría.

Cra. 7 Este #8-21. Aquí servimos los desayunos, hacemos los talleres y abrimos un espacio seguro para cientos de familias del barrio.

Llevamos alimentación y acompañamiento a niños y niñas de zonas rurales que muchas veces caminan kilómetros para llegar al colegio.








Allí publicamos cada desayuno, cada taller, cada celebración y cada entrega de útiles. Es la manera más cercana de ver lo que tu apoyo hace posible — y de conocer a los niños cuyas vidas estás cambiando.
@fundacionedwardcamilo · facebook.com/fundacionedwardcamilo
"Mi hijo llegaba al colegio sin desayunar. Desde que viene a la fundación, está más despierto, más feliz. Aquí lo cuidan como en casa."
"La fundación es un lugar seguro para los niños del barrio. En 15 años se ha ganado el respeto y el cariño de toda la comunidad."
"Trabajamos articulados con la fundación en jornadas de convivencia. Su impacto en la niñez del sector es enorme."
Cada aporte tiene un destino real, medible y agradecido. Estos son los niveles más solicitados por nuestros donantes.
Cubres el desayuno y la merienda de un niño durante toda una jornada.
Donar $7.000Garantizas los desayunos de un niño durante toda la semana. El plan favorito de nuestros donantes.
Donar $35.000Sostienes desayunos, refuerzo escolar y materiales para un niño durante un mes completo.
Donar $130.000Cuadernos, lápices, mochilas y libros para el inicio del año escolar.
Comparte tu tiempo en talleres, jornadas o apoyo logístico.
Tu empresa puede aliarse a nuestro programa de desayunos. Recibe certificado.
Más de 200 niños están esperando su desayuno esta semana. Tu donación de hoy es el plato de mañana.
Ayúdanos a sostener los desayunos, los talleres y los espacios seguros que cambian la historia de un niño en Soacha y Pandi. Cada peso, cada cuaderno, cada hora de voluntariado cuenta.